Justo después de que Cristina terminara de hablar con un tono muy suplicante, David y Miguel miraron a Juan con expresiones de burla y desprecio total mal disimulado, conteniendo a duras penas las risas burlonas.
Habían planeado esto de antemano con premeditación y alevosía para humillar en ese preciso momento a Juan públicamente y ante todos los invitados.
Daniel, viendo la situación tan tensa e incómoda que se estaba gestando, frunció el ceño visiblemente disgustado y dijo con voz muy firme: