—¡No quiero morir!
Muchos miembros de la familia Landa, aterrorizados, rompieron en llanto, sumidos en una escena de verdadera desesperación.
Y al escuchar cómo intentaban zafarse de la culpa que los rodeaba dejándola toda sobre él, Alaón esbozó una sonrisa muy amarga mientras miraba a Juan y le decía: —Comandante General González, sí, es cierto, fui yo quien organizó todo esto; los demás no tienen nada que ver.
—¿Dices que los demás no están involucrados y entonces así será? —Juan esbozó una