Capítulo 395
Al escuchar las palabras de Celeste, los demás también miraron a Juan con gran curiosidad.

Juan esbozó una sonrisa algo misteriosa y dijo: —Tengo mis métodos.

Poco después de que Francisco se marchara, Celeste recibió una inesperada llamada telefónica.

Con una expresión seria en el rostro, miró la pantalla y dijo: —Es el comandante Lizardo de Villa del Solís, parece que Francisco fue a quejarse con él.

—Contesta, —dijo Juan sin titubear.

Celeste respiró hondo y finalmente respondió la llamada.

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