—Señor, de inmediato pondré a la gente a buscarlo— respondió Luis.
Cuando Juan regresó a la habitación, Elena lo interceptó en ese instante con total preocupación: —Juan, ¿por qué tu hermana no despierta?
Araceli también lo miraba, ansiosa por recibir una simple respuesta.
Juan, con un tono bastante serio, explicó: —Mi hermana ha estado forzando su cuerpo durante muchos años, su energía está agotada por completo. No solo le cuesta despertar, sino que, en este estado, no podrá resistir por mucho