—Belén, ¿lo conoces? —preguntó Sofía con curiosidad.
Belén no pudo evitar en ese momento reírse y respondió: —Claro que lo conozco y muy bien, Sofía. Este chico es hijo de un pariente lejano mío. Nació con impotencia congénita, lo que ha hecho que, a sus más de treinta años, aún no tenga esposa.
—Este tipo decidió rendirse y por lo tanto empezó a tener relaciones con otros hombres. Luego, bajo la influencia de malos amigos, comenzó a consumir drogas y finalmente contrajo el SIDA.
—Hace aproximad