Todos miraron sorprendidos y vieron a Ciro de pie junto a la barandilla del segundo piso.
—¡Es Ciro!
Los presentes quedaron sorprendidos.
Ciro, con un cigarro encendido, miraba hacia abajo a Juan con desprecio y dijo: —Idiota, nunca pensé que vendrías solo a matarme.
—¿Acaso no sabes que, entre todos los de la familia Ortiz, soy el que tiene más hombres bajo mi mando y el más difícil de tratar?
—¿Debería decir que eres un completo ignorante o que te sobrevaloras?
En ese preciso momento, Ciro mir