Al mismo tiempo, en una acogedora habitación en el segundo piso de la villa de los Ares.
Una serie de sonidos sugerentes y algo sonrojantes se escuchaban de forma intermitente.
—Marta, mira, ¿mi pecho no está más pequeño que antes?
—No, sigue siendo del mismo tamaño que siempre.
—¿De verdad? Porque siento que se ha encogido un poco. Pero hablando de eso, parece que tus pechos si han crecido.
—Dime, ¿será porque estás enamorada?
—Patricia, mira deja de bromear. En verdad, estoy muy preocupada.
Ma