Aunque realmente hubiera una familia de medicos dispuesta a vender la fórmula, no necesariamente podrían competir con el Grupo Pascual.
Pascual observó cada reacción de ella con mucha atención, y una sonrisa de gran satisfacción se dibujó en su atractivo rostro.
Suspiró y dijo: —Marta, en realidad no deberíamos ser enemigos, sino verdaderos amigos, o incluso socios.
—Si estás dispuesta a divorciarte de Juan y casarte conmigo, te prometo que, en el futuro, en la industria de cosméticos de Crestav