Juan no pudo evitar reírse al escuchar la palabra unidad. ¿Unidad? Eso era algo que probablemente ninguno de los presentes tomaría en serio. Si lograban evitar destruirse entre ellos mismos dentro del recinto, ya sería un verdadero milagro.
Cuando los cuatro ancianos anunciaron que ya era posible ingresar, la mayoría de los presentes se mostraron precavidos y algo nerviosos.
Juan, sin embargo, no perdió más tiempo y fue el primero en avanzar hacia el portal negro. No sentía necesidad alguna de p