Tras tres fuertes sonidos sordos, cuando todos pensaban que Juan había quedado fuera de combate, él simplemente habló con firmeza:
—Ya que ahora tienes algo que hacer, mejor te busco más tarde.
Y tras decir esto, se dio la vuelta y empezó a alejarse.
—¿Eh?
Fue en ese momento cuando todos se dieron cuenta de que, después de los ruidos, la persona que había caído al suelo no era precisamente Juan, sino los tres miembros de la familia Zayas.
Todos miraron hacia atrás, sorprendidos.
—Chico, ¿quién d