Los dos observaban a Juan con expresión desconfiada, observando al joven ante ellos, que parecía ser mucho más joven que ellos. Ambos no podían creer lo que veían.
Por respeto a su maestro, ambos, aunque a regañadientes, se inclinaron ligeramente y lo saludaron como —antepasado—.
Juan no se molestó en lo absoluto, saludó con calma.
Pero ese pequeño gesto fue suficiente para encender una chispa de ira en los corazones de ambos.
Este tipo, ¿realmente actúa como un verdadero —antepasado—?
En el rin