Al voltearse, una cara oscura como la noche se presentó frente a Olegario, quien de inmediato se dio cuenta de que varios calderos destrozados estaban esparcidos por el suelo alrededor de su hermano mayor.
Claramente, el Gran Hermano había fracasado de nuevo en su intento de refinar píldoras.
Parece que, al notar que Olegario había visto los calderos rotos, Abundio se sintió incómodo y, con algo de vergüenza, trató disimular un poco la situación. Con una expresión ligeramente molesta, le pregunt