La primera parada fue regresar al Valle de los Eternos Susurros, en la Mano del Relámpago Eterno.
Cuando Juan apareció repentinamente en la Mano del Relámpago Eterno, Isandro se sobresaltó demasiado, tanto que casi pierde el aliento. Fue solo cuando vio el rostro de Juan con claridad que finalmente pudo relajarse.
—No puedo creer que el señor González haya ganado en realidad esta batalla. Nosotros también hemos tenido bastante suerte por estar relacionados con él —dijo Isandro, y sin exagerar.
L