Aunque muchos comentaban lo sucedido, nadie se atrevió a defender a la mujer. Era evidente que, en el mundo de la cultivación, los más fuertes eran los que mandaban, y eso era una verdad inquebrantable desde tiempos antiguos.
En cuanto lo que sucedía si era justo o no, eso simplemente no importaba.
—Esta oportunidad, mejor dejémosla a otro, —respondió la mujer, manteniendo su tono sombrío frente a las palabras condescendientes de Lozano.
—Hoy no tienes opción, —replicó Lozano autoritariamente. —