Apenas salió de Lugar de las Sombras Venenosas, Juan se dio cuenta en ese momento de que su teléfono no dejaba de sonar, con varias llamadas perdidas y varios mensajes sin leer. Parecía que en Lugar de las Sombras Venenosas no había señal.
Juan abrió de inmediato el teléfono y vio que tenía mensajes de varias hermanas, de Luis, del anciano de la familia Ares, e incluso de la Mano del Relámpago Eterno Rodolfo.
Al leer uno a uno los mensajes, se dio cuenta de que algo grave había sucedido.
Un día