En la madrugada, sobre el cielo de Solestia, un destello fugaz cruzó el firmamento sin que nadie lo viera.
El Quinto Guardián cerró los ojos, concentrándose unos momentos: —¡Allí!
Al instante, su figura se desvaneció de forma repentina, y cuando reapareció, ya estaba dentro de la antigua base de la Orden del Dragón Celestial.
—¡Es increíble que haya dos Poderosos Marqueses Guerreros luchando aquí!
El Quinto Guardián se sorprendió muchísimo, pero en ese momento pudo percibir las energías residual