Las ondas de choque de los enfrentamientos entre ambos seguían propagándose una tras otra, obligando de esa manera a Tarsicio a retroceder hasta una distancia segura.
El campo de batalla estaba completamente devastado. El suelo, ahora lleno de grandes cráteres y escombros, reflejaba el impacto de la intensa lucha.
De vez en cuando, las figuras de Juan y Belisario se enfrentaban de nuevo en el aire, cada intercambio resonando con un estruendo que parecía sacudir la misma atmósfera.
Tras cientos d