—Juan, así que eres tú. No sabes medir el peligro, atreviéndote a aparecer aquí. Dime, ¿fuiste tú quien mató a Fortunato? —preguntó Orlando, sin esperar a que Silvestre hablara.
—Quería asesinarlo, pero no fue mi mano la que le arrebató la vida —respondió Juan, sin titubear.
La realidad era que Fortunato había muerto por intentar revelar la verdad de lo ocurrido en el pasado, activando una restricción oculta en su cuerpo, lo que resultó en su propia muerte.
—¿Y mi hijo? —intervino de inmediato e