—Mierda, Minte… no eres una simple ninfa… eres una mujer maravillosa y sólo un imbécil no se daría cuenta— Refunfuña Ares enojado, mirando de reojo a su tío irritado.
Le doy un suave codazo, ambos reímos levemente.
—Cielo… tu sabes lo mucho que te amo ¿Verdad? —
—Claro que sí, mamá… ustedes han visto por mí desde el día que nací hasta ahora— Su voz se vuelve melodiosa y aterciopelada.
—Bueno, dicho esto… no es fácil para mi contarte lo que te voy a decir, pero tienes que saberlo— Aprieto sus ho