—Pero no se va a quedar mientras tu esposa este aquí, no pienso poner su vida en riesgo, quizás tu estés demasiado desesperado por sentir el cuerpo de alguien en tu cama, que no te deja pensar con claridad, pero es muy peligroso para ella quedarse aquí abajo, la estarías dejando a la merced de Perséfone— Se vuelve a cruzar de brazos, resoplando con fuerza. —Mira… si lo que quieres es coger, puedo traerte a otras ninfas e incluso mortales con las cuales puedas desquitar tus ganas, como dice ella