—¿Qué? — Susurra suavemente y con sorpresa.
Su confusión es palpable en su rostro, tiene los ojos abiertos de par en par y da unos pasos hacia nosotros, pero se detiene casi enseguida, abre un poco la boca, pero no emite ningún sonido. Yo todavía sigo llorando por lo ocurrido.
—¿Cómo? P-Pero… mis papás son Apolo y Ares… ¿No, mamá? — La voz de mi pequeño se escucha igual de confundido que su padre.
Me giro hacia él y me pongo a su altura, tomando su rostro con delicadeza, Ares hace lo mismo, per