—Tengo que encontrar una forma de salir… pero ¿Cómo? Todos aquí son fieles o temen a la ira de Hades, nadie me va a ayudar y los únicos capaces de desafiarlo están muy lejos de aquí—
Acaricio mi cabello que ya está demasiado largo, ya me llega por debajo de la rodilla.
Un suspiro pesado se me escapa.
La puerta se abre y volteo a ver a Hades, que como siempre… trae una charola con comida.
—Minte, debes comer algo—
—No tengo hambre, gracias por preocuparse Dios Hades—
Regreso la vista al exterior