Hades abre la puerta, no se hace esperar y entra con la charola de siempre, depositándola sobre la mesa que está en la habitación, a varios metros de mí.
Me levanto de mi lugar y camino hacia ella, me dejo caer sobre el sillón y miro la comida con agonía, estoy segura que cuando coma las semillas de granada, me voy a condenar para toda la eternidad, sin esperanza de poder librarme de esto… seguramente mi señora se pondrá furiosa, pero… ¿Qué más opciones tengo?
Estoy por darle un bocado a la com