Capítulo 34

Cuando las balas la fin cesaron, los Daemons no dejaron de mirar en una sola dirección, intercalando entre ellos las ideas de lo que veían.

Liban guardó su arma y sin ninguna duda se volvió hacia el hombre que ellos creyeron lo había asesinado, caminando a su lado, hablando tranquilamente con él como si fuera uno más.

__ Esta zona le pertenece a Lance, pero no sabemos que tan extensa es. - dijo Joseph yendo al helicóptero que abordó. - Recoge lo que llevarás. No encontramos en la base oeste.

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