Sus ojos inyectados de sangre me miran, estoy pegada al suelo, incluso el aire del lugar huele diferente, mi mente me lleva a la primera vez que estuve aquí, pude disfrutar del olor a Pino y a leña quemada, justo ahora solo puedo oler sangre, mi cuerpo no responde mis órdenes, unos pares de ojos más me miran alrededor, no les hago caso, distingo algunos pocos como los que están constantemente rodeando la casa, solo puedo mantener mi vista en Edward, en su tenzo cuerpo, su saco ha desaparecido y