60. Es hora del postre
El beso poco a poco fue aumentando la intensidad, así como el calor que recorrió el cuerpo de Alessia. Deseaba demasiado a Noah y era evidente, que él a ella, también.
—Espera —jadeó Noah con dificultad, mientras la empujó suave por los hombros, hasta alejarla de él—, tú no has comido bien, así que, primero el almuerzo y después me aseguraré de que tengas un buen postre —carraspeó y acomodó la pretina de su pantalón, que se sentía tensa por la erección que aguardaba escondida—, que tengamos un