Y aquí estaba yo; sentada sobre tapa del retrete con tres test de embarazo caseros en las manos y esperando a que se tomaran su tiempo para darme un resultado, mientras qué bajo el umbral de la puerta, estaba la bestia mirándome con todo el odio que alguien pudiese reflejar con sólo mirar.
Me sentía como una adolescente haciéndose la prueba de embarazo frente a su enojado padre, quién pareciera estar esperando los resultados del test para decidir sí matar a su hija o dejarla vivir. No me había