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—No—responde Mijail y la decepción invade mi cuerpo.
—¿No? —contesta con intriga Karen. La pelinegra toma firma su cartera preparada para correr en cualquier momento.
Alexander se coloca a mi lado disfrutando la escena. Veo como sonríe y estoy más que segura que todo esto es su plan. Mijail niega repetidas veces y puedo jurar que le está rogando a Karen con la mirada que no diga nada y eso me duele aún más.
—¿Sí? ¿o no? —estoy molesta, tengo tantas ganas de llorar y correr lejos de este lugar. Mijail no dice nada, está en silencio y la colombiana está titubeando si habla o no.
—¿Señora Hiddleston, se conocen? —siento mi estómago rugir al escuchar a Alexander llamar a Karen por su apellido de casada. La mandíbula de Mijail se tensa y siento mi corazón quebrarse. La ama.
—Eso fue hace tanto tiempo que conocí al señor Volkov, ya todo está superado—argumenta con una sonrisa tan segura que siento celos de ella. Mijail sigue sin decir nada.
—¡Necesito otro café! —espeto. Estoy mintiendo,