Con el rostro sonrojado Caroline accedió a abrirle la puerta de la habitación a Augusto.
La mirada penetrante del caballero la estudió con insistencia tratando de precisar si todavía se encontraba enojada.Con voz dulce le preguntó:
—¿Podemos hablar?
Ella accedió dando un suspiro de hastío,se pasó la mano por los cabellos un poco alborotados y tragó saliva para pasar el nudo en la garganta.
Caroline tenía un nivel de angustia grande ya que Juan Pablo le había exigido más dinero.
— Me duele la ca