Me odié por sentir que sus palabras dulces me dominaban las fuerzas, la valentía e incluso mis decisiones.
— ¿Prometes no abandonarme? — Dije completamente sumisa a su voluntad
— Ni a ti ni a ese bebé — Contestó aún sin soltarme de sus brazos
— Es una carga demasiado pesada — Aclaré sintiendo pena
— No importa, juntos podremos sobrellevarla — Dijo con su voz amorosa, eso fue lo único que me hizo cambiar de opinión, entender que si la vida me había dado la oportunidad de ser madre y me estaba