— Nena, nena, despierta, es urgente — repetía una y otra vez
Sabía que solo porque en realidad pasaba algo grave Clara Lucía se atrevería a interrumpir mi sueño, pues era quien más insistía en que debía descansar.
— ¿Qué pasa? — Pregunté soñolienta mientras me levantaba para abrirle
— Pues nena que ha venido la estirada esa de Esmeralda — comentó en voz baja tras la puerta, ante sus palabras solo apresuré mis pasos y abrí rápidamente
— ¿Está dentro de la casa? — pregunté en gritos mientras