Escuchar la palabra corte, me aterraba, pues si bien me había enfrentado a Esmeralda, cara a cara, jamás había estado ante un juez que me hiciera miles de preguntas, todo cada vez se volvía más confuso, no quería cometer ningún error.
— Dile a Thiago que venga, necesito que él sepa lo que ha sucedido — contesté sosteniéndome el vientre que empezaba a dolerme demasiado, quizá por la alteración que la visita me había provocado
— Seguro vendrá pronto, Lisa, como ya te dije es posible que apenas es