Era como si de pronto Thiago me demostrara que me estaba ocultando algo, y la felicidad entonces se me convertía en amargura, en dudas, en culpas.
— Quédate aquí, si no regreso a la media noche, por favor no me esperes, mañana vendrá el mismo conductor para llevarte a la universidad, comida hay en suficiente en la cocina, he dejado todo preparado para ti, no te hará falta nada, no te preocupes, no me llames, no podré atenderte — Orientó con su voz cansada por la agitación que había provocado ve