—¿Acaso yo no siento la vergüenza de que alguien me deje en público? No digas cosas que me haga reír.
Me di la vuelta para marcharme, pero él tiró de mí.
En realidad, me parecía que tenía algún problema de vista en aquel momento, de lo contrario, ¿por qué salí con alguien así?
—Ya basta, me vas enojar si no me dejas en paz —dije mientrasa la ira se encendió en mi interior.
Pero aun así no me soltó.
Cuando miré atrás, me quedé incrédula.
Sergio estaba en la puerta mirándonos.
Hacía un año desde e