Como una bestia que, después de haber sido encarcelada durante un largo tiempo, por fin consiguió la libertad, exploraba mi cuerpo mientras me besaba como le daba la gana.
Llegué al punto de no poder contenerme y empecé a responderle.
El calor que sentía parecía poder derretirme, y me quité el top.
Pero él me detuvo.
Qué demonios, ¿no querrá parar el carro a estas alturas?
¡Eso sería muy humillante para mí!
Me quedé estupefacta y vi cómo se me quitaba de encima.
Se acercó a la ventana, y tiró de