—¡No! —Roy dejó la puerta a medio cerrar cuando escuchó aquel tono de voz. —No te atrevas a cerrarme la puerta en la cara, no pienso irme. —Ambos miraron sus ojos y se mantuvieron serios.
—¿Qué quieres? —Preguntó dejando su irritación en claro. —No tenemos tiempo para esto. —La miró con dureza.
—Vengo a ver a Nancy. —La mujer abrió la puerta y entró sin ser invitada. —Es mi nuera y aunque no lo fuera la quiero demasiado. —Roy frunció el ceño con rabia.
—No eres mi madre, Evelyn. —Le recordó.