—Lo siento, profesor, no volverá a pasar. —En cuanto el hombre volvió a su labor, Nancy y Engla rieron en voz baja.
Convencer a Einar de todo esto no fue fácil para Engla, el riesgo de que la reconocieran era alto y bastante peligroso. Sus dos debilidades en un solo lugar lejos de casa y de su protección no le agradó, pero como Engla es ocurrente, compró una peluca de color rojo, se maquilló y cambió el estilo de su ropa a uno más casual.
Tras salir de la clase, ambas se dirigieron a la cafet