Nancy besó la frente de su precioso sobrino. Cabello negro, ojos azules, nariz grande y jodidamente parecido a su padre.
—Creo que mamá se quedó dormida a la hora de hacerte. —Susurró acariciando las manitas del bebé.
—O quizás tu hermano se aprovechó de mí esa vez. —Nancy alzó la mirada y sonrió. —¿Cómo estás? —Se interesó.
—¿Qué, cómo estoy? —La miró incrédula. —Fue de tu cuerpo que salió este bebé gigante. —Engla río con diversión, no piensa tener otro bebé en parto natural.
—Bueno, puedo con