Mientras íbamos camino a comer pizza, para concederme lo que siempre había soñado en la comida, yo estaba preocupada por Ricardo, que estaba absorto en sus pensamientos y muy callado. Christopher empezó a notarlo, así que en momentos discretos se acercó a preguntarle.
—¿Te afectó hablar con Bella, viejo? —musitó Christopher . Ricardo asentó con la cabeza.
—No te preocupes, hermano… Yo no sé por qué terminaste con ella cuando te había perdonado por serle infiel, pero tus razones tendrás y se re