Ella asintió con la cabeza.
— ¡Ven a sentarte cariño! Estás pálida, voy por un poco de agua.
Camila permaneció allí sin moverse, pronto su madre le acercó el vaso con aagua y ella lo tomó a pequeños sorbos.
Pronto Gordon estuvo al lado de ella y preguntó qué estaba sucediendo.
— Creo que se bajó el azúcar— dijo Alba ocultando la verdadera razón de la contrariedad de su hija.
— Voy a buscar algo suave para ti cariño, por tu estado no puedes ingerir licor— dijo Gordon.
Algunos que estaban c