Desidieron bajar a la sala con el argumento de que sería más cómodo estar sentados para una plática como esta. Y aunque pensé que solo era una artimaña para darme largas acepte pues sabía que tenía pocas oportunidades de ganarles a los dos.
Así que bajamos dispuestos a acomodarnos en la sala solo para ser sorprendida por una habitación completamente revuelta.
Parecía que un huracán había pasado justo en medio de ella; ahora los moretones en el cuello de Carlos se unían al porqué del estado de e