Aunque tenía la necesidad de huir de la habitación no lo hice.
Me quede no solo por la promesa de que no huiría, si no para comprender lo que acababa de pasar.
Pues después del tiempo suficiente para que todos estuviéramos tranquilos. Pude recordar su extraña platica y quería respuestas de lo que acababa de ocurrir en esta habitación.
Los tres seguíamos sentados en el suelo.
Yo más alejada de ellos y aunque los dos seguían sentados juntos Javier ya no se aferraba a su amigo como si se le fuera l