La tarde anterior al partido, Alex arribó al departamento, donde últimamente solo pasaba el tiempo necesario para requerimientos personales, a recoger algunos libros que debía entregar a la biblioteca esa tarde.
Cuando llegó, no esperó encontrarse el siguiente cuadro:
Kloe cocinando con la ayuda de Urías, Logan poniendo la mesa, e Robert preparando lo que serían unas bebidas.
—Hola Alex. Llegas justo a tiempo.—la recibió Urías alegremente.
—¿A tiempo para qué?—cuestionó ella desconcertada.
—Es