Era perfecta.
Anastasia.
Para mi fortuna, no siguió tocándome con sus asquerosas manos. Sentí que se movió, que caminó por todo el lugar hasta que lo dejé de escuchar. El teléfono vibró en mi bolsillo, seguramente era Ryan. Alcé un poco la cabeza, pero no estaba en un buen ángulo. Si me movía más y él estaba cerca, se daría cuenta, así que solo apagué el teléfono.
Y esperé… Mientras pensaba en cada uno de los cuadros que hice para él. En todos los que había hecho por mi cuenta, y los que había hecho gracias