Algo estaba mal.
Al llegar la noche, Anastasia se preparó para la ocasión. Se vio al espejo. La mano en el mármol temblaba.
Sabia que esta noche estaría siendo manipulada por hilos invisibles, que algo muy malo podría pasar. Pero estaba dispuesta a enfrentar lo que pasara, incluso cuando era probable que al final del día Leónidas no le creyera.
Subió a su Rolls Royce y manejó hacia el lugar de encuentro. Quiso colocar música para relajarse, pero lo último que había escuchado era ABBA, así que lo apagó. Casi pod