Lylo, con su mirada fija en el vacío que dejó el Lord de los licántropos, sintió cómo el aire de la biblioteca se cargaba de una electricidad palpable. Las sombras parecían susurrar, llenando el espacio con un coro de secretos antiguos.
—Si Lord Death hubiera sido mi verdugo... —la voz de Lylo era un hilo de seda que se deslizaba por la piel, provocando escalofríos—. No habría habido palabras, solo la fría finalidad de su toque... él habría desgarrado mi existencia sin un segundo pensamiento. P