—¡Libérame ahora mismo! —gritó Beltaine, su voz temblorosa y su rostro escondido bajo las sábanas, ocultando el rubor que aún teñía sus mejillas por las palabras apresuradas que había soltado antes del amanecer.
Kyrios, sin poder contener un torrente de risas, observaba la fortaleza de tela que ella había construido a su alrededor.
—Si insistes en este juego, no me dejas otra opción... —declaró con un tono juguetón, y con un gesto teatral, levantó las sábanas de un tirón, capturando en sus braz