—¡Cierra esa maldita boca de una vez!
Lylo dio un respingo ante el estallido repentino del humano. ¿Cómo podía seguir resistiéndose a su influencia y control mental vampírico?
—¡Vete al infierno, monstruo maldito! —Bastian temblaba de rabia—. ¡Déjame en paz de una vez por todas!
Lylo frunció el ceño, desconcertada. A pesar de tener la imagen de la persona que amaba justo frente a él, aún así se resistía.
—Si sigues con esa actitud... —su voz se tornó oscura, impregnada de ira—. Serás el único