Bastian llegó al edificio en ruinas, sintiendo cómo la emoción de la persecución se desvanecía rápidamente, dejando paso a la intriga y a una pizca de temeridad. Era un tipo duro, acostumbrado a enfrentar los peligros de las calles con valentía y astucia, pero aún así, la incertidumbre de lo que encontraría dentro del edificio lo mantenía en vilo.
Con pasos sigilosos, se adentró en el lugar, esquivando los escombros que salpicaban el suelo con la agilidad de un felino urbano. Cada paso era un d