La tensión era palpable en el aire; una mezcla de anticipación y el inconfundible zumbido del peligro inminente. Cada oficial, incluida Beltaine, se movía con un propósito, sus sentidos agudizados al máximo, preparados para cualquier eventualidad. En ese entorno cargado de expectativa y alerta, el misterio de sus escalofríos anteriores quedó momentáneamente relegado al fondo de su mente, desplazado por la inmediata realidad de su deber.
—Es aquí donde nuestros caminos se dividen!—exclamó, señal